PANAMÁ

 

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Salimos rumbo a Panamá, esperando que todo fuera tan bien como hasta ahora, que no hubiera complicaciones en la carretera con el famosos “Cerro de la Muerte” que comunica a Costa Rica con Panamá y que en la frontera no tuviéramos que pasar mucho tiempo para que nos dejaran pasar.
Afortunadamente en carretera no pasó nada grave, a pesar de que el clima no ayudó mucho ya que estaba lloviendo y eso empañaba un poco los vidrios.
Después de muchas horas de manejo, logramos llegar a la frontera, en donde más que frontera parecía como una feria o algún mercado, como ya era un poco tarde y comenzaba a oscurecer, todo estaba muy alumbrado y había mucha gente, algunas esperaban hacer sus trámites, algunas otras sólo caminaban por ahí, muchos otros eran vendedores de empanadas colombianas o souvenirs, el punto es que éramos muchos. Y bueno, los trámites empezaban; primero debíamos firmar nuestra salida y la de la Toy en las oficinas de Migración que aún formaban parte de Costa Rica, unos 3 metros adelante, ya nos encontrábamos en la frontera de Panamá, donde teníamos que comprar un sello turístico por cada uno, llenar muchas formulas con nuestros nombres, numero de pasaportes, nacionalidad, destino, etc. (para lo cual ya soy una experta), pasar de nuevo a migración a que sellaran nuestros pasaportes, llenar una formula declarando nuestro equipaje especialmente por si traíamos artículos que fueran considerados “fuera del equipaje de uso personal” o sea todos los artículos que fueran mercancía para vender, por los que tenías que pagar impuestos, que no hubo problema porque nosotros no traíamos. El problema vino después cuando fuimos apartados de todas las demás personas que esperaban ser revisados junto con sus equipajes. Por qué apartados? Pues por mexicanos! Jajaja, así es, una vez más la fama del narcotráfico, hizo que nos tardáramos mucho más, esta vez con un trato un poco mmm especial? Lo que pasa es que en Panamá, lo que hacen es revisar cada maleta una por una y con un perro detector de droga, pero a las personas mexicanas, colombianas y españolas, nos mandan llamar para ser revisados uno por uno y no sólo nuestro equipaje, te revisan de pies a cabeza en un cuarto con cortinas negras y con un trato bastante déspota. A nosotros gracias a Dios, nos trataron muy bien por muchas cosas, empezando porque tratamos de ser bastante tolerantes y hacer caso a todo lo que nos decían sin molestarnos o quejarnos, luego pues porque como veían que somos familia era más fácil, pero en cuanto vieron nuestras credenciales de médicos de la risa, ya ni terminaron de revisarnos, sólo abrimos las maletas y sin tocarlas ni nada, nos dijeron “Ya váyanse, buen viaje”. Pero nos tocó ver que una colombiana si se puso medio agresiva y pues la trataron peor, la metieron al cuarto y la desvistieron para revisarla. En fin, por unos pagamos todos y es la mala fama que se ha creado, pero mejor que revisen así a que no lo hagan, sólo que si fueran un poquito más amables, todo sería mejor.
Continuamos con los miles de trámites que hay que hacer, ahora los de la Toy y pues igual o más tardado. Papá firmaba papeles y recibía información, mientras yo llenaba más formulas, mamá cuidaba a la Toy mientras le hacían la revisión, la más detallada que el motorhome ha recibido y es que casi le quitan el techo por dentro para revisar cada ranura, a demás de cada cajón, la alfombra, y con un espejo, la parte de abajo del carro. La verdad fue todo un show, pero todo salió muy bien, así que pudimos retirarnos sin ningún problema, pero pues ya era de noche, manejar no era muy buena opción así que buscamos un lugar en donde parquear.
Al día siguiente salimos hacia Panamá City. Aún faltaban 7 horas de camino y tampoco sabíamos a donde llegar. Así fue que dimos con la terminal más grande que hayamos visto, que a demás tiene un centro comercial llamado Albrook Mall, pero bueno, no era hora de ir de compras, debíamos encontrar en dónde quedarnos. Intentamos localizar a Israel, que fue el contacto que la doctora Icaza nos dio desde Nicaragua para que pudiéramos hacer visita en el Hospital del Niño, pero no contábamos con que era Sábado, así que encontrar a alguien para que pudiera darnos hospedaje en un fin de semana era algo imposible. Teníamos también la información del Hotel Intercontinental de Panamá que el Lic. Joel nos hizo el favor de darnos, pero como estábamos muy seguros de que llegaríamos al Hospital, pues no la anotamos, la dejamos en el mail de mi papá y pues no teníamos Internet, así que debíamos buscar otras opciones, al menos para pasar el fin de semana. Preguntamos por los lugares más económicos, pero no había ni uno en donde dejar la Toy, más que nada, no nos daba mucha confianza dejarla en cualquier lado. Buscamos hoteles en donde nos dejaran estacionarnos y vivir ahí, pero si no pagabas la habitación, no podías hacer uso del estacionamiento del hotel y eso pasaba en todos. No había más opciones, nosotros seguíamos muy cansados porque la noche anterior no había sido muy buena, se escuchaba mucha gente pasando por ahí, gente tomando en las calles (y eso que se supone está prohibido beber en la vía pública), de hecho hasta se escuchaba como se agarraban a golpes. Nada agradable! Las horas de manejo para mi papá habían sido demasiadas y era necesario que todos descansáramos porque empezábamos a estresarnos. Y bueno, aunque hubiéramos preferido no gastar en un hotel, teniendo a la Toy para poder dormir, no hubo más opción. Buscamos los hoteles más baratos, recorrimos casi todas las calles de esa zona y nada, los más baratos eran de paso (literalmente), las casas de viajeros eran demasiado caras y los hostales, demasiado peligrosos. De verdad no sabíamos que hacer, esta vez nuestra llegada si que fue diferente, pero bueno, descansando todo sería mejor. Pagamos algo no muy barato, pero tampoco muy caro, un hotel sencillo y pues de los más seguros, dormimos un rato pero nos despertamos porque ya teníamos mucha hambre así que decidimos salir y buscar algo que comer, ya saben, para no comer en la Toy y así distraernos un poco. Caminamos en dirección a lo que es Panamá City y pues en lugar de encontrar donde comer, encontramos la nueva costanera “Boulevar Balboa” que tiene poco de haber sido inaugurada y una hermosa vista de edificios, barcos, mar y del otro lado, casas de tipo colonial. La verdad si fue impresionante, tomamos fotos, caminamos por toda la costanera, conocimos a señores de la tercera edad muy lindos que al ver la bandera de México que mi papá trae en su mochila, nos hacían la platica y nos contaban acerca de su país, qué lugares visitar y cuáles no, pero y que creen? Cada que mencionaban un lugar decían, “pero mucho cuidado porque es peligroso” o “No, ahí solo se puede llagar en Taxi porque si los ven en bus, los asaltan”. Ah bueno, gracias! No quedamos muy animados después de sus comentarios, pero pues ya estábamos ahí así que teníamos que conocer, pero en ese momento, comer! Ah pero otra vez nos detuvimos, esta vez fue rápido, sólo saludamos a unos viajeros motociclistas que estaban estacionados, nos tomamos la foto del recuero y al fin, encontramos la plaza Multicentro, entramos directo a la comida rápida y en lo que nos traían nuestra deliciosa parrillada, la mesera se acercó para decirme que me parecía a un niña que salía en la tele, cuando le dije que sí era yo, me dijo: “No, en serio te pareces” jajaja, no me creyó que si era la de la tele, pero bueno ya después se dio cuenta que no sólo me parecía jaja sino que era yo misma y pues hasta se puso a platicar con nosotros. Obvio aprovechamos para preguntarle qué tan cierto era lo del peligro en el país y desgraciadamente ella también coincidió, de hecho nos dijo que a las 6:00pm ya debíamos de estar en nuestro hotel. No bueno! Vimos la hora y huimos, pretendíamos conocer pero se iba a hacer más tarde y ni siquiera sabíamos cómo regresar al hotel, bueno si sabíamos, era solo que queríamos encontrar una ruta más bonita y segura que por la que salimos. Pero eso provocó que nos perdiéramos, sólo dábamos vueltas por diferentes calles, pero sin salir de ese mismo lugar jajaja, hasta eso conocimos varios lugares, una iglesia y sobre todo, digerimos perfectamente la comida jajaja.
Y bueno, resulta que como en esta ciudad si estábamos pagando por tener hospedaje y seguridad, debíamos aprovechar nuestros días al máximo, a demás de que nuestros horarios serían limitados (porque como les dije, teníamos hasta las 6pm máximo) así que el primer punto a conocer, por votación y deseo de todos, fue el famoso canal de Panamá, un destino turístico bastante caro y bastante concurrido, pero que en verdad vale mucho la pena conocer! Quedamos maravillados, de hecho, sí estamos de acuerdo en que el canal sea una de las 7 maravillas de América y es que a quien se le ocurrió la idea de construir un sistema a base de esclusas que sirviera para conectar los distintos niveles del Océano Pacífico y del Océano Atlántico y así poder transportar mercancía de todos lados del mundo, es un genio! A demás de todo el trabajo de miles de personas de todo el mundo que hizo posible ese resultado. Pudimos conocer a través de un video la historia completa del Canal de Panamá, desde su inicio, la administración llevada a cabo por los Estados Unidos y cómo fue recuperada por el pueblo panameño; un museo que te explica por medio de maquetas y simuladores el funcionamiento y los servicios del canal y por último, vivir la experiencia! Desde que el barco se encuentra a media hora de llegada, cómo es guiado por medio de locomotoras (mejor conocidas como “mulas”), ver el agua de las esclusas ascender, hasta que el agua desciende y el barco continúa su camino. A nosotros afortunadamente nos toco ver la llegada de dos barcos inmensos, uno trasportaba granos, principalmente maíz y su destino era Hong-Kong y el otro era de petróleo de bandera mexicana, los cuales pagan altísimas tarifas (millones de dólares) por cruzar. Que espectáculo!

Al día siguiente visitamos Casco Viejo, una ciudad que a lo lejos luce preciosa, muy limpia y cuidada, y que al llegar a ella, no ves más que vecindades bastante antiguas y descuidadas, una pegada a la otra, con gente muy pobre de raza negra platicando de ventana a ventana; ropa colgada a lo largo de las calles como si fueran tendederos, basura en las calles y el bullicio de toda la gente que transita por ahí junto con los “diablos rojos” los famosos camiones de Panamá que son verdaderos cafres y que a demás no van más llenos porque sino la gente de plano colgaría de las ventanas. Y yo que me quejaba de los camioneros de México! Pero bueno, lo que importa es que a pesar del miedo que nos provocaba estar ahí, continuamos caminando (sin poder grabar ni tomar fotos porque no es lo más recomendable en un lugar en donde una cámara es motivo de peligro) y llegamos a la casa presidencial. Vaya cambio, las calles sucias y las casas descuidadas desaparecieron por un momento, de hecho, la seguridad era demasiada y es que cómo no habría de ser así estando ahí el presidente y todo su equipo, pero bueno, al menos pudimos caminar por ahí con mucha más tranquilidad y aprovechando para tomar fotos. Conocimos el Teatro y el Palacio Nacional, nos probamos los muy conocidos sombreros de Panamá y emprendimos la huida porque las calles seguras, se estaban acabando; pero aún era temprano, así que decidimos tomar un bus que nos dejara en Panamá Vieja, totalmente al otro lado de donde nosotros estábamos y que de haberlo sabido antes, no hubiéramos ido, el problema es que la gente en Panamá no sabe o no quiere darte información, de hecho cuando les preguntas, se molestan y te dicen: “Si no sabe, lea” uy, perdón! Lo bueno es que hay algunas personas que aunque con señas y un poco difícil de entender, se detienen a explicarte y así fue que llegamos. Sólo que aún teníamos dudas. Por qué no había gente ahí? Y los turistas? No importa, caminamos hasta encontrar un camino, que en plena avenida, te lleva hacia lo que alguna vez fue la ciudad de Panamá y la verdad, es asombrante ver las ruinas que aún se conservan tanto del convento como de una torre y lo que fue un hospital, e inmediatamente un mundo totalmente diferente con edificios altísimos y unos otros que a penas van en proceso, pero que al parecer serán mejores, mas altos y más modernos que los que ya hay. Que contraste! No imagino como va a ser todo el mundo en un futuro si a la fecha ya vamos tan avanzados. También valió la pena ir ahí, pero en realidad, no hubiéramos podido conocer todo si un policía no se hubiera acercado a nosotros desde un principio preguntándonos que si nos había dejado el tour?  o por qué estábamos solos? y es que de nuevo la inseguridad en el lugar no era la mejor, de hecho era más preocupante y es que nos contó el poli, (quien nos acompañó todo el camino en su bicicleta como todo un guía de turistas) que en ese lugar asaltaban mucho por ser un centro turístico al aire libre y por la cantidad de turistas que llevan cámaras y dinero en efectivo, pero que lo preocupante no era eso y sí, desgraciadamente asaltos hay en todas partes del mundo, lo preocupante ahí es que los asaltantes son niños desde 9 años que llegan a matar por quitarte lo que sea! Niños verdaderamente muy pequeños y todo porque en Panamá no hay una ley que permita que los niños menores vayan a la cárcel o a un tutelar y entonces los adultos, los verdaderos mafiosos, son los que los contratan para que hagan el “trabajo sucio”. Quedamos sorprendidos, la verdad si nos causó, más que miedo, tristeza. Hasta que punto somos capaces de llegar? Qué tiene que pasar para que realmente pare la maldad y haya un cambio? Afortunadamente a nosotros no nos ha pasado nada hasta ahora, gracias a Dios hemos corrido con mucha suerte, pero imaginen cuánta gente inocente a sufrido y ya olvidémonos de las cosas materiales, el riesgo que corres, tu salud. Tu vida! Y pues todo esto nos llevó a tomar una decisión. Nuestra idea original era pasar 5 días como mínimo en Panamá, aún nos faltaba conocer sus playas y pues hacer una que otra compra en la zona franca que está en la ciudad de Colón, pero los comentarios seguían siendo los mismos, por ejemplo, en Colón, sí es bastante barato comprar perfumes, pero si no vas a comprar por mayoreo, que mejor ni vayas! porque lo que ahorras en compras, lo puedes perder empezando por lo que pagas para llegar ahí, ya que la forma más segura es ir en Taxi y especialmente por la inseguridad y el miedo de que te roben lo que compras o el dinero que llevas. Así que decidimos dejar Panamá, era demasiado miedo el que teníamos, tanto que los 3 ya estábamos muy estresados, cada que salíamos era voltear a todos lados, ir prácticamente pegados uno al otro, tratar de llamar la atención lo menos posible y pues eso nos alteró demasiado, de hecho empezamos a tener peleas entre nosotros y sinceramente ya no lo estábamos disfrutando.

Pero aquí viene lo difícil, como sabrán, nuestro siguiente destino es Colombia, y que para llegar ahí es necesario embarcar a la Toy, para que por medio de un contenedor, cruce el canal. El problema que nosotros encontramos con la Toy al investigar precios y todo lo necesario para realizar los trámites de traslado, es que es demasiado pesada y demasiado grande para caber en un contenedor. Por lo tanto es muy caro, ya que al no caber ahí, tendríamos que pagar no sólo el traslado sino un precio especial por ubicar a la Toy en una plataforma, lo cual nos sale en una fortuna, 30 mil pesos más caro que si trasladáramos una camioneta normal y pues la verdad, aunque si estaba contemplado el gasto que esto implicaría (embarque, traslado, aduanas, navíos, permisos, boletos de avión y hospedaje para nosotros 3), no contábamos con que a nosotros, por el tipo de vehículo, nos aumentara tanto. Así que…….. ya se estarán enterando más delante de el veredicto final.

Habremos decidido hacer ese gasto?
Regresamos a Costa Rica para hospedar a la Toy en el Intercontinental y nosotros continuar en buses, como mochileros nuestro recorrido?
Regresaremos a México?

Mándanos tus respuestas a…. jajajajaja, no se crean, de verdad en unos días más les contaremos que hemos decidido, sólo les podemos decir que seguimos viajando y muy felizmente, lo que estamos conociendo no tiene comparación!

Mientras los dejamos con la crónica de Panamá que después de semanas logré subir, unas cuantas fotitos y la incertidumbre de qué pasará o qué estará pasando con el “Camino a la alegría”.
Los queremos!

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